La inseguridad alimentaria y nutricional evidenciada en el hambre, como consecuencia de la corrupción que tiene sumida en la postración al territorio de La Guajira, son las principales causas que motivó a la Iglesia Católica en cabeza del Obispo de la Diócesis de Riohacha, Monseñor Héctor Salah Zuleta, a gestionar la iniciativa para crear un Banco de Alimentos por medio de la empresa privada, llamado que atienden la empresa Chevron de Colombia, la Fundación Proyecto de sostenibilidad Wayúu- Prosowa, el Secretariado de Pastoral Social y un grupo de laicos comprometidos, quienes aunando esfuerzos, desarrollaron este macroproyecto social para favorecer a los más pobres y vulnerables en este departamento, de una manera transparente y con un enfoque multidimensional de derechos, inclusión y sostenibilidad ambiental.

Es así como se atiende la invitación de Su Santidad Papa Francisco, cuando nos exhorta a trabajar en la agenda 2030 para el cumplimiento del segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: «erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible», expresando textualmente en la jornada mundial de la Alimentación 2018: “Podemos soñar un futuro sin hambre, pero eso solo es legítimo si nos empeñamos en procesos tangibles, relaciones vitales, planes operativos y compromisos reales.”

En tal sentido, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia ABACO, también juega un papel promotor de esta iniciativa, se suma a ella, brindando apoyo en su proceso de creación, dando cumplimiento a su misión, de contribuir a reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos y a mejorar las condiciones nutricionales de la población vulnerable de nuestro país.

Esta es una obra social con sentido evangelizador que articula esfuerzos de diferentes actores de la sociedad, unidos por el amor al prójimo, la solidaridad y generosidad, en beneficio de los más necesitados del territorio de La Guajira.

Por esta razón, el 4 de abril de 2019, se crea el Banco de Alimentos de La Guajira, gracias al aporte de la Diócesis de Riohacha, la empresa Chevron y la Fundación Prosowa, invitando a que más entidades se sumen a esta gran obra social de la Iglesia Católica en este territorio.